Preguntas frecuentes

Si sientes malestar, confusión o bloqueo la terapia es un apoyo incalculable. No esperes a sentirte muy mal; la terapia preventiva o temprana es más efectiva. Es un recurso para comprenderte, gestionar emociones y vivir la vida que deseas.

La duración de la terapia es totalmente individual, ya que se centra en adaptarse a tus necesidades para lograr una efectividad a largo plazo. No hay un plazo fijo; lo esencial es la calidad del proceso, que te permita adquirir herramientas duraderas, generar cambios significativos y consolidar tu bienestar. Te acompañaré a tu propio ritmo, asegurando un avance sólido y sostenible en cada sesión.

Aunque el diálogo es la base, mis sesiones tienen un enfoque práctico. Esto significa que no solo analizaremos tus problemas, sino que realizaremos ejercicios en el propio momento para que aprendas a relacionarte de otra forma con aquello que te trae a sesión. Además, la terapia continúa fuera de la consulta: diseñaremos juntos planes de acción concretos para que apliques lo aprendido en tu vida real, que es donde verdaderamente importa.

Al inicio de la terapia, se recomienda una frecuencia semanal o quincenal para construir una base sólida, consolidar aprendizajes y aplicar herramientas de forma consistente, lo que facilita cambios más rápidos y eficaces. Posteriormente, la frecuencia se adapta a las circunstancias y necesidades de cada persona, y es habitual espaciar las sesiones a medida que el proceso avanza y los cambios se consolidan.

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